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GRAN CANARIA PARAISO

LA PLAZA ROJA DE MADRID

LA PLAZA ROJA DE MADRID

Es curioso cómo cambian los gustos, las opiniones y los pareceres. Durante el franquismo, el rojo era un color innombrable; incluso hasta Caperucita llegó a convertirse en “encarnada” para no ofender al Régimen (¿de adelgazamiento?). En nuestra ciudad, el color que le han dado a las Escuelas Artísticas es tan cantoso que se come y ahoga todo el entorno. Hace apenas unos años si alguien hubiese pintado así su casa, lo menos que le hubiesen dicho es hortera. Pero está visto que nada es eterno. Así, tenemos que la selección nacional es ahora denominada “la Roja”, y ese color, tan denostado en tiempos pretéritos, viene a resultar que sirve para cohesionar y unificar a un país; además de para tener conciencia de pueblo y como superación de viejos complejos. Si don Senén, el cura de Amar en Tiempos Revueltos, levantara la cabeza, no se lo creería.

          Por otro lado, la misma prensa que ahora ensalza a Luis Aragonés, hace apenas unos meses lo ponía a caer de burro por si incluía o no a Raúl, entre otras consideraciones. Pero está comprobado que nuestro seleccionador es un hombre moral y anímicamente fuerte, y con su actitud le ha dado en las narices a unos periodistas faltos de objetividad, de capacidad de análisis y de criterio medianamente serio. Pero éstos, ensimismados en sus propias interpretaciones, son incapaces de interpretar las palabras y la realidad misma.

      Debe ser el sino de los tiempos, donde hasta incluso el presidente del gobierno viene a decir que “lo de la crisis es opinable”. ¡Y no se corta el hombre! Estaría bueno que no lo fuera, faltaría más.

       En fin, y como ya ustedes habrán adivinado, lo que quiero decir es que andamos metidos en un peligroso círculo de mediocridad que invade numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana. Y, a veces, hace falta gente seria, preparada y dispuesta a hacernos pensar y reflexionar, más que nada para no tragarnos todo lo “políticamente correcto” y, sobre todo, para no perder nuestra capacidad crítica.
En fin, no sé si me explico.
 

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